LA SALUD EN LOS TIEMPOS DEL
CÓLERA
DR. MANUEL ARTURO SERVÍN CARREÓN
Quiero parafrasear
con el título de la excelente novela de nuestro querido Gabriel
García Márquez, para hacer algunas consideraciones sobre el problema
de las infecciones gastrointestinales, partiendo de una de las más
graves, “el cólera”,
problema que ha dado la vuelta al mundo en cuando menos 7 ocasiones de nuestra
historia documentada, y que es producida por una bacteria llamada Vibrium
colerae, en su cepa más reciente la 01 El Tor. En su pandemia
más reciente, llegó a México posiblemente desde el
Perú en 1992. El cólera, como otras tantas infecciones
intestinales, se deriva de la ingestión de agua y/o alimentos
contaminados con materia fecal que a su vez contiene a esta bacteria. Realmente
la presencia del germen que es capaz de producir la muerte de casi el 20 % de
las personas a las que afecta, nos ha hecho reflexionar y cuando tuvimos el
brote epidémico, todos nos volcamos a buscar información y a
prevenir la enfermedad. Podríamos decir “bendito
cólera” cómo nos enseñó a prevenir las
enfermedades diarreicas, a lavarnos las manos, cocer los alimentos, clorar el
agua y hasta evitar comer en la calle, al menos durante el tiempo que
duró la alerta epidémica y de eso hace ya mas de una
década. Insisto que en la prevención de todas las enfermedades
diarreicas, porque así fue, queriendo prevenir el cólera, se
evitaron muchas más de las otras no menos graves gastroenteritis.
Aquí es donde quiero ahondar, pues resulta que muchas de esas
prácticas se nos han ido olvidando y ya viene el calor, las condiciones
climáticas ideales para que se reproduzcan y se incuben los
microorganismos causantes de estas enfermedades que aun causan muchas muertes
por su principal complicación que es la deshidratación.
Afortunadamente el cólera recorre el mundo en forma mas o menos
cíclica y lo más probable es que no nos visite este año,
sin embargo, hay otros bichos que están permanentemente con nosotros y
que causan más muertes que el cólera, estos son: la Escherichia colli en
su versión enteropatógena, este bicho se encuentra habitualmente
en los intestinos de los humanos y en consecuencia en sus heces fecales, es la
causa más común de diarrea infecciosa en nuestro país, la Shigella, ocasiona las
diarreas con moco y sangre (disentería bacteriana) más
común en nuestro medio, las salmonellas, son un grupo de bacterias que
abundan en las heces fecales de los mexicanos, el Staphilococus aureus, que
vive frecuentemente en nuestra piel y produce una toxina que se mezcla
principalmente con los lácteos y produce cuadros diarreicos muy severos,
además de las amibas, giardias, virus y otros ejemplares del nuestro
zoológico intestinal. Todos estos microorganismos se transportan a
través del polvo, las manos sucias o instrumentos contaminados, hacia
los alimentos que consumimos y nos enferman. Actúan sobre los
nutrientes, por ejemplo, sobre los carbohidratos fermentándolos, proceso
que genera gases que podemos identificar como burbujas o espuma, lo podemos
observar en las salsas, aguas frescas, etc. mal conservadas; sobre los
lípidos enranciándolos, dándoles ese característico
olor rancio, las grasas pierden su consistencia y los aceites se vuelven
turbios; sobre las proteínas (carnes, pescado y mariscos),
pudriéndolas y les dan el aspecto pardo, color gris o verdoso y el
típico olor a animal muerto (por las cadaverinas). Es muy conveniente
tener en cuenta estas características al escoger los alimentos, pues son
datos de contaminación fecal. Claro, hay algunos alimentos en los que se
utilizan microorganismos para darles sabor o mejorar su digestión, como
el yogurt, el queso azul o Rokerfort, las levaduras que fermentan el vino y
otros, pero son casos especiales, pues la mayoría de las bacterias,
virus y parásitos, son perjudiciales para la salud. No olvidemos que, antes de manipular o
ingerir cualquier alimento nos tenemos que lavar las manos con agua y
jabón, comer en casa, o si decidimos hacerlo fuera, observar las
condiciones del restaurante, puesto o taquería, verificar el aspecto de
las salsas, aderezos y verduras, ante la más mínima sospecha, por
nuestro bien, rechazarlos. Recordemos que, el verano ya empezó, las
condiciones están dadas para que se “suelten el chongo” las
bacterias y nos enfermemos, mucho ojo con lo que comemos nosotros y nuestra
familia. Ojalá que los tiempos del cólera, solo nos recuerden el
romanticismo de García Márquez. Salud!